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Áreas protegidas, turismo y covid-19: oportunidades de reflexión y acción.

No es novedad que la crisis provocada por la pandemia Covid-19 esté generando cada vez más impactos socio-económicos negativos para el sector turístico de nuestro país, especialmente en lo que respecta a quienes prestan servicios y basan su oferta en los atributos naturales presentes en áreas protegidas (desde Parques Nacionales hasta Áreas Bajo Protección Privada). Sin embargo, dado que no existe una fecha certera de “regreso a la normalidad”, las áreas protegidas y el sector turístico asociado tienen la oportunidad de hacer una pausa y reflexionar sobre los desafíos, responsabilidades y acciones compartidas que se llevarán a cabo una vez superada la pandemia.

En este sentido, comenzando con la gestión de áreas protegidas, tanto públicas como privadas, que cuentan con actividades turísticas, existen tres aspectos que requieren especial atención: Seguridad humana, Gestión de visitantes y Comunicación efectiva.

El primer tema, relativo a seguridad humana, se refiere a la capacidad de reacción en la toma de decisiones para garantizar la seguridad del personal de áreas protegidas, especialmente de los y las Guardaparques. A modo de ejemplo, países como Estados Unidos y Australia han sostenido un intenso debate acerca de la conveniencia de cerrar completamente sus parques nacionales o mantener ciertos servicios recreativos abiertos.

Por el contrario, en Chile, la Corporación Nacional Forestal (CONAF), siguiendo el ejemplo de sus pares en Colombia y Costa Rica, tomó la decisión de cerrar todas sus áreas protegidas en pos de prevenir contagios al personal e incentivar el respeto de las cuarentenas, medida que poco a poco se ha ido flexibilizando con la reapertura gradual de las áreas protegidas a medida que avanzan los procesos propios de la pandemia.

Es fundamental proteger a la “primera línea” de la conservación de nuestras áreas protegidas (Guardaparques) y por cierto, a los visitantes.

El segundo tema para gestores de áreas protegidas, es la gestión de visitantes. En esta materia, se presenta la oportunidad de planificar -de manera coordinada, con antelación y con la participación de diversos actores del entorno- los cierres totales de áreas protegidas. Por ejemplo, el sistema de Parques Nacionales de Australia cuenta con un calendario de cierres programados a modo de informar oportunamente a sus visitantes y al sector turístico asociado.

En este mismo sentido, áreas protegidas como el Parque Nacional Torres del Paine y Monumento Natural Los Pingüinos, que sufren los impactos de la alta demanda de visitantes, fenómeno conocido en inglés como “Overtourism” o “saturación de destino”, tienen la oportunidad de planificar cierres debidamente justificados, en pos de favorecer la conservación de la naturaleza y la sostenibilidad de las actividades turísticas. Un último ejemplo es el Parque Nacional Tayrona en Colombia, reconocido por su alta visitación, donde se definen días de “respiro”, instancia que se ocupa para diversos objetivos, como mantenciones realizadas por el personal de Guardaparques, monitoreo de flora y fauna, entre otras.

Finalmente, otra de las grandes oportunidades que se presentan para las áreas protegidas es la mejora en aspectos de optimización de las comunicaciones. Lo anterior se refiere a la evolución y modernización en la utilización de canales que permitan llegar a diversos públicos de visitantes cautivos y potenciales. Desde redes sociales manejadas efectivamente, hasta campañas comunicacionales de interés común en conjunto con Municipios, ONGs u otros, se requiere hacer mayores esfuerzos en esta materia, ya que por ejemplo, aun no se considera a profesionales de las comunicaciones en los equipos permanentes de áreas protegidas.

Ante todo lo anterior si miramos positivamente la oportunidad que trae el Covid-19 al sector turístico, es la reflexión en torno a la fragilidad de los ambientes naturales sobre los que basan su prestación de servicios.

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